Pastelerías emblemáticas de Madrid

Pastelerías de Madrid

En el centro de Madrid, en los alrededores de la Puerta del Sol, se encuentran algunas de las pastelerías mas típicas y tradicionales de Madrid. Imprescindibles para golosos.

 

Antigua Pastelería del Pozo (c/ Pozo, 8). Cuenta la tradición que hace años, en la zona en que se ubica, existía un pozo al que se habían arrojado las reliquias de unos santos y que por eso ocurrían cosas misteriosas que atraían la atención de los madrileños de la época. Se trata de una pastelería con más de un siglo de existencia. Del Pozo es conocida también por sus planchas de hojaldre hechas a mano y rellenas de crema o cabello de ángel. Ha sido punto de referencia de las familias burguesas para comprar sus hojaldres y elaborar los famosos volován, previo encargo. Destacan también los bartolillos y las torrijas. Elaboran dos tamaños de roscones de Reyes durante todo el año, que son sin relleno. Además, elabora turrones de Alicante, de Jijona, de yema tostada, de chocolate y whisky y hasta pan de Cádiz: un bollo de mazapán con yema, membrillo y coco.

La mallorquina, situado en la misma Puerta del Sol. Establecimiento con más de 100 años, desde entonces, y gracias a su situación privilegiada en el centro de la ciudad, las gentes se agolpan en sus mostradores para degustar napolitanas de crema o de chocolate y rosquillas. Local concurridísimo, sobre todo en las fiestas navideñas. Lleno completo en desayunos y meriendas. Destaca su buen café y son los creadores de la conocida “napolitana”.

El Riojano (Mayor, 10). Dámaso de la Maza, pastelero de la Reina Isabel, y riojano, fundó este establecimiento en 1855. Merece la pena acercarse ya que conserva su decoración original del siglo XIX, son famosa sus pastas asÍ como los célebres azucarcillos. Además de ser pastelería, se creó un segundo espacio en la tienda que se convirtió en salón de té y en el que se puede disfrutar de todos los dulces que salen de su obrador al instante. El roscón se puede encontrar los 365 días del año, así como las famosas pastas del Consejo (de limón), los bartolillos y los pestiños. No abandona las tradiciones y sigue elaborando los dulces típicos de cada fecha religiosa, como las gargantillas por San Blas.

Casa Mira (Carrera de San Jerónimo, 30). Sitio de largas colas en Navidad, para comprar sus tradicionales turrones elaborados de forma artesanal. Los hace de todo tipo: de Alicante, de Jijona, de yema, de yema tostada, de chocolate, de fruta y de Cádiz. Además, tiene mazapanes, polvorones, guirlaches y roscones de Reyes. Su oferta también incluye los dulces típicos de cada festividad: así, en noviembre elabora huesos de santo y, para San Isidro, las famosas rosquillas.

Lhardy (Carrera de San Jerónimo, 8). El gran Azorín ya dijo en su día…”A través del espejo de Lhardy‚ nos esfumamos en la eternidad‚ entramos y salimos del más allá”. A comienzos del año 1839‚en pleno fervor pre-revolucionario (1848)‚un ginebrino se aventuró a abrir en nuestra ciudad un restaurante que combinara a partes iguales europeismo y tradición. De este modo‚ se conocerá en Madrid la salsa del aristócrata Louis Bechamel‚ así como los souffles y el vol-au-vent‚ los brioches y los cruasan. Todo un descubrimiento para el Madrid de la época y las bases de nuestra cultura gastronómica. Qué decir de Lhardy que no se haya dicho ya. Lugar mágico, su aperitivo nos retrotrae al siglo pasado, sublime su consomé resucitador de paladares en el frío invierno madrileño, y su roscón de Reyes nos devuelve los aromas de la infancia.

El Horno de San Onofre (San Onofre, 3. 91 532 90 60. Hernani, 7. 91 554 33 96. Hortaleza, 9. 91 531 83 76. Mayor, 73. 91 559 62 14). Cuenta la leyenda que el roscón de reyes tiene su origen en la corte del rey Sol, quien encargó a su pastelero español la realización de un postre especial con el que agasajar a sus invitados. El artesano pastelero ideó una masa en la que escondió una moneda y un haba. Aquel que se topara con la primera sorpresa en su plato gozaría de riqueza durante el año, mientras que el que encontrara la leguminosa habría de hacer frente a un año catastrófico. Fiel a esta tradición, el propietario del Horno de San Onofre –que regenta varios locales de repostería en la capital– sigue incluyendo estos dos elementos en sus famosos roscones, aunque se ha sustituido la moneda por una figurita. Aparte de elaborarlos vacíos, como dicta la receta original, los rellena de nata, de avellanas, de crema tostada, de nata con vino de Málaga y pasas, de frambuesa, de trufa y de cabello de ángel. El obrador, que existe desde 1931 aunque fue en 1972 cuando su actual propietario se empezó a encargar de él, también es conocido por su tarta de Santiago, por los árboles de chocolate y fruta seca y por otras tartas que incorporan los nuevos sabores que otorgan los frutos exóticos y tropicales.

Agredeciemientos a Ignacio Pelegri y a Marisa Garcia Chércoles.

Donde comer

Antigua Pastelería del Pozo

Calle Pozo, 8
0034 915 223 894

La mallorquina

Puerta del Sol, 8
+34 915 211 201

El Riojano

Calle Mayor, 10
+34 91 366 44 82

Casa Mira

Carrera de San Jerónimo, 30
+34 914 296 796

Lhardy

Carrera de San Jerónimo, 8 28014 Madrid
+34 915 222 207
> www.lhardy.com

El Horno de San Onofre

Calle de San Onofre, 3 28004 Madrid
+34 915 329 060

 

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