Parasol

la-despensa-parasolConsiderada una delicia gastronómica, la Macrolepiota procrera, popularmente conocida como seta de parasol o matacandelas, muestra un sombrero de considerable tamaño (de ahí su nombre popular) que puede alcanzar los 30 cm de diámetro. De hecho, es la única parte comestible de esta seta ya que el pie resulta muy indigesto. Vistosa y fácil de reconocer, el color de su sombrero varía del grisáceo al avellana claro, salpicado de escamas más o menos juntas. El anillo del pie está despegado y tiene la peculiaridad de poderse mover arriba y abajo sin desprenderse.

La seta de parasol crece en todo tipo de bosques, especialmente en claros y prados.

De carne blanca y fina, su perfume es afrutado y su sabor recuerda al de la avellana. A la hora de recolectarlas en el campo es recomendable optar por los ejemplares más grandes para evitar confudirnos con algunas especies parecidas tóxicas más pequeñas, como la lepiota maloliente (Lepiota cristata).

Variedades

Parasol de carne roja (Macrolepiota rhacodes). Se caracteriza por el color rojizo que adopta su carne al romperse. El sombrero es de sabor dulce y olor fúngico. En cambio, el pie es desechable.

Propiedades

Esta seta está considerada como un claro ejemplo de “carne vegetal” por su elevado contenido en proteínas (hasta un 47% del producto comestible), muy por encima del resto de hongos.

En la cocina

Por su gran tamaño, la seta de parasol es muy agradecida en la cocina. Su compacta carne es especialmente deliciosa cocinada a la plancha. El sombrero entero puede prepararse al horno, rebozado o salteado con aceite, ajo y perejil. También resulta deliciosa en platos a base de carne.

¿Lo sabías?

La seta de parasol recibe los siguientes nombres en distintas zonas geográficas:

– En catalán: apagallums

– En euskera: galanperna

– En gallego: cerrote

– En francés: coulemelle

– En inglés: parasol mushroom

– En italiano: puppola

Algunas recetas con parasol

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