Marc Estévez i Casabosch

Un súperventas en las librerías

Con un lenguaje sencillo y directo, este divulgador de la naturaleza es un súperventas en las librerías con éxitos como Bolets en temps de crisi o La ruta del tresor. Ahora nos enseña cómo cultivar un huerto en el campo o la ciudad, en el jardín, la terraza o el balcón de casa.

 

Marc Estevez Pça Llibertat, 23

Marc es un enamorado de su trabajo. Escribe libros, ofrece cursos, monta conferencias, organiza salidas divulgativas al campo, colabora en medios de comunicación (también en Delicooks)… contagiando su pasión por la naturaleza a un creciente número de seguidores. Con motivo del lanzamiento de su último libro (Un hort per ser feliç, Editorial Ara- Un huerto para ser feliz Ed. Now Books), charlamos con este joven escritor y horticultor barcelonés.

Vivo en una ciudad, ¿qué puedo plantar en la terraza?
Vivas donde vivas y tengas el espacio que tengas, puedes plantar casi todo. Y si solo tienes una claraboya, prueba a colgar un huerto vertical en la pared. En el mismísimo Nueva York, la gente monta granjas ecológicas en las azoteas. Aquí en España todavía vamos un poco retrasados aunque hay iniciativas interesantes.

Vivas donde vivas y tengas el espacio que tengas, puedes plantar casi todo.

Como por ejemplo…
El colectivo madrileño BAH (Bajo el asfalto está la huerta) lleva años recuperando espacios urbanos para practicar un interesante modelo alternativo de agroecología.

¿Y si apenas tengo espacio para una lechuga?
Da igual. Lo que importa es la intención. Imagina que cada habitante de Barcelona planta una lechuga a la semana. Son dos millones de lechugas semanales cultivadas localmente, sin pesticidas y sin derroche de agua. ¡Es pura biomasa!

¿Biomasa?
Lo dice la propia palabra. Es toda la masa natural, biológica. Una seta, la hojarasca, un pino es biomasa. Es todo lo orgánico, vivo, que cuenta como un peso en la Tierra. Y como la mayoría vivimos en un entorno urbano, subsistimos a base de explotar los grandes contenedores de biomasa: el mar y la tierra. Algo que debilita y agota a la naturaleza.

Planteas un cambio. Pero los cambios requieren tiempo y de eso andamos escasos.
El tiempo lo es todo. Si te das tiempo, te das la oportunidad de descubrir cosas. Yo he aprendido a cultivar un huerto porque tenía tiempo. Me di tiempo para conocer en profundidad el mundo de las setas. Tengo pescado en la nevera porque cada semana cojo el kayak y me voy a pescar a la Costa Brava… El tiempo te da el espacio vital para poder digerir las historias, las emociones, para luego decir qué quieres y hacia dónde vas. Pero tampoco hay que mitificarlo. En el caso del huerto en casa, con 15 minutos al día de dedicación es más que suficiente. Ese espacio es una cápsula que te da la suficiente energía para que cuando vayas a tu otro trabajo puedas verlo todo distinto. El cambio empieza por uno mismo.

También tienes tiempo para organizar paseos por el bosque.
Es otro canal que utilizo para divulgar el amor por la naturaleza. Intento tocar la mayor posible de teclas (libros, conferencias, cursos, salidas al bosque en busca de setas…) para llegar al máximo de audiencia. La naturaleza es un museo viviente y animo a la gente a disfrutar con todo lo que ofrece.

A disfrutarla y a saborearla…
La gastronomía es otro canal importante para fomentar la recuperación de lo perdido. Piensa que desde el momento de su recolección, toda materia viva pierde propiedades a cada minuto que pasa. Hay verduras que a las 24 horas de ser recogidas ya han perdido la mitad de vitaminas.Y al segundo día ya han perdido la totalidad de nutrientes. Así que las setas que puedas recoger en tus salidas por el bosque o las hortalizas que plantes en tu huerto serán mucho más nutritivas que las que compres en el supermercado.

¿En qué consiste tu dieta?
Sigo la dieta de los alimentos como valores. Es decir, valorando su procedencia  y cómo se han cultivado o criado. La nutrición va mucho más allá de las proteínas o los glúcidos que tiene un alimento, hay que fijarse en la energía que contienen. Una buena dieta es una dieta de buenos productos, no de tomates cultivados en condiciones infrabiológicas, cereales trasgénicos o pollos maltratados en granjas industriales.

O sea que en tu nevera encontraré…
Lo que pesco en la Costa Brava bien congeladito y todo lo que recolecto en mi huerto. Solo compro cereales, pasta integral y algo de carne ecológica. De hecho, la nevera casi siempre está vacía. Cuando llega el momento de preparar la comida o la cena, me acerco al huerto y decido según lo que allí encuentre.

Te diste a conocer a través de tus libros sobre setas. ¿Cómo empezó esa pasión?
De pequeño siempre salía al bosque con mi abuelo. Íbamos a pescar, buscábamos espárragos, plantas medicinales… Y durante todo el año recogíamos setas silvestres.

¿Setas durante todo el año?
La popularidad del níscalo ha creado el esteorotipo de que las setas solo aparecen en otoño. Pero hay setas durante todo el año. Están las apreciadas setas de marzo que aparecen en pleno invierno, o las colmenillas de primavera… Y en verano, puedes encontrar las mismas setas de octubre en zonas de alta montaña.

¿Y por qué pagamos tanto por las setas de otoño?
Porque no se pueden cultivar y solo la naturaleza dicta su aparición. Y además, tienes que estar en el momento justo y en el lugar adecuado para poderlas recolectar.

Esa dificultad es parte de su encanto…
Piensa que solo en Catalunya, 2,5 millones de personas salen cada año a buscar setas. Socialmente, la temporada de setas tiene muchísima repercusión. Cuesta mucho encontrar otro elemento en la naturaleza que genere el interés de tanta gente. Esa expectación fue lo que me animó a dedicarme a la divulgación de las setas. Mediáticamente, este mundo da para mucho.

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