
Entre los muchos proyectos que llevo adelante son programas de divulgación para televisión. Mientras estoy preparando con mi equipo una escaleta de cocina para llevar a cabo uno dentro de poco, me ha surgido una pregunta: ¿Debemos decantarnos por la cocina higiénica y armónica de Karlos Arguiñano o la cocina caótica y «sucia» de Jamie Oliver?
Una pregunta difÃcil de responder. Ambos son dos fenómenos mediáticos. Arguiñano es el rey de la cocina televisiva en España y el gran divulgador, sin duda, de la cocina sana en nuestro paÃs. Jamie Oliver, por su parte, ha logrado introducir en el Reino Unido un nuevo concepto de cocina sana en las escuelas inglesas, un paÃs donde la comida no es precisamente un referente nacional.
Pero, sinceramente, entre la cocina de Karlos y de Jamie, quizá me decanto por la pulcritud y la limpieza de las recetas del vasco. El chef británico es la antÃtesis de la limpieza y el criterio ordenado. No creo que en un restaurante pueda Oliver mantener tal nivel de suciedad alrededor suyo con restos de alimentos, utensilios de cocina sucios, tablas para trabajar los alimentos sin limpiar, restos de platos anteriores pululando alrededor suyo. Es el caos llevado al extremo.
A mà de Karlos Arguiñano me cargan sus chistes malos y el perejil de sus platos pero me gusta su socarronerÃa y su forma didáctica de explicar las cosas. De Oliver me encanta su estilo desenfadado y juvenil, pero me revienta su incapacidad de entender que la cocina debe ser higiénica. ¿No ha aprendido Jamie Oliver que uno debe limpiarse las manos con agua y un trapo de cocina y no con los pantalones antes de preparar un plato? ¿O que si debe coger una manojo de hierbas aromáticas no puede hacerlo con los dedos pringados de aceite?
Y vuelvo a la pregunta del inicio: ¿Qué tipo de programa debo preparar? ¿El pulcro, higiénico y ordenado de Arguiñano o el rompedor, guarrete y anárquico de Oliver? La pregunta no es baladà porque si uno mira los shares de audiencia ¡saltan las alarmas! Los dos cocineros tienen una audiencia de aupa. Y, además, si uno visita cualquier librerÃa del Reino Unido observará cómo los libros de Oliver, y tiene bastantes, se encuentran entre los más vendidos en todos los paÃses donde está editados mientras que si uno recorre las librerÃas españolas observará que Arguiñano tiene la capacidad para sacar un libro cada dos meses, con la envidia sana de que vende todo lo que edita.
Karlos y Jamie comparten su amor por la cocina, su capacidad para transmitir su pasión por la gastronomÃa, su desenfado, su simpatÃa, su generosidad por acercarnos de manera tan viva a los que más sientes, pero mis colaboradores y yo estamos desconcertados: ¿Nos hemos de decantar por un programa estilo Karlos o es preferible apostar por un estilo Jamie? La respuesta os la daré después de una buena comida.

marisa 16 Noviembre 2009 21:48
Creo que lo más importante de estos dos cocineros es su capacidad para transmitirnos ese placer tan fácil y cercano con el que ambos viven la cocina y aman los alimentos.
Me decanto por los dos,y aunque podamos matizar detalles ,ganan ambos en autenticidad.
fernanda 19 Noviembre 2009 11:19
Yo prefiero la de Oliver!!!
Me encanta ver su programa y me parece que su cocina es totalmente autentica. Me gusta verle en su cocina y no en la de un plato, me gusta que no tenga todo super ordenado, como suele ser la mayorÃa de las cocinas de cualquier mortal.
Y sus libros son preciosos. Además de un diseño muy cuidado y exquisito, me gusta lo que explica de cada plato, las explicaciones que hace de los producto que cultiva en su huerta.
cia 19 Noviembre 2009 18:36
¡No puedo con Jamie Oliver! yo soy más de arguiñano sin dudarlo aunque si hay que elegir me quedo con Bruno Oteiza (y asà me ahorro los chistes malos
gasparini 24 Noviembre 2009 19:55
Personalmente prefiero a Jamie Oliver, para mi gusto Arguiñano es más para el ama de casa media española y Jamie gusta tanto a jovenes como a maduros poco escrupulosos. No es alta cocina lo que el difunde es una aproximación sin complejos ni prejuicios dirigida a un paÃs sin cultura ni tradición culinaria hasta hace poco.
Hay un nicho en la audiencia española sin explotar, jovenes españoles con o sin pareja y familia aficionados a la cocina y con ganas de probar cosas nuevas en la que la excelente calidad de nuestros productos no sea condición sine qua non para que la receta salga bien. Hay que ir a por ellos.
Si lo que quieres es audiencia hay que arriesgar, Arguiñano ya tiene muchos que le itentan emular en España, con decorados de cocina de cartón piedra, uffff. BE DARING!
morgana 23 Junio 2010 13:54
yo me comprarÃa al cocinero en si!
mayca 27 Septiembre 2010 17:11
me encantan, los dos, pero estoy de acuerdo que oliver es un poco guarro y deberÃa corregir esto de cara a la audiencia, que queda muy mal. Argiñano es también un poco cargante con su cositas que no hacen gracia a nadie.