Lo digo abiertamente. Me gusta más la cocina que bebe de las raÃces de la tierra de Carmen Ruscalleda, Juan Mari Arzak, de los hermanos Roca o Santi SantamarÃa que las deconstrucciones de Ferran Adrià , aunque alabo su excelencia para convertirse en el mejor cocinero del mundo y posicionar nuestra cocina como un referente a nivel mundial. Él es nuestro mejor embajador. A las evidencias nos remitimos. Adrià se ha convertido durante dos décadas en un gurú mundial de la gastronomÃa desde que en 1987 se hiciera con tres estrellas Michelin. Pero el cierre ¿temporal? de El Bulli, con pérdidas millonarias, le ha llevado a él y a su socio, el amable y caballeroso Juli Soler, a cerrar las puertas del restaurante de Rosas en el 2012 para ¿reabrirlo? en el 2014. ¿A qué se deben los interrogantes? Como amante de la gastronomÃa suelo leer el blog Diner’s Journal del prestigioso crÃtico Andrew Ferren quien afirma rotundamente que El Bulli cerrará de manera permanente. Soy de la opinión que asà será. Por mucho que Adrià trate de desmentir que sus palabras han sido tergiversadas o mal comprendidas, el paréntesis en el cierre del que fuera restaurante francés en sus inicios parece irremediable.
¿Qué harÃa cualquier empresario si su empresa perdiera medio millón de euros al año? En el caso de Adrià , cerrar su negocio para dedicarse a algo más lucrativo como se sugiere en el blog, como abrir una escuela de hostelerÃa de calidad, asesorar nuevos proyectos de restauración o dedicarse a fomentar a nuevos y promover nuevos talentos. Mantener el alto nivel de creatividad es complejo y con varios miles de personas en lista de espera para sentarse en las pocas mesas del restaurante, ¿cabrÃa la posibilidad de que Adrià abriera un nuevo negocio?
Adrià ha afirmado que su idea es montar una Fundación a partir del 2014. «Será una revolución porque no existe en el mundo de la cocina una cosa igual. Y ese nuevo modelo nos permitirá formalizar las aportaciones económicas que hacemos mi socio, Juli Soler, y yo para paliar las pérdidas que tiene el restaurante año tras año». Suceda lo que suceda en el futuro, Adrià no perderá jamás su creatividad y en su búsqueda por mejor lo que se ha llamado gastronomÃa molecular tal vez nos sorprenda con algo nuevo.
¿Cerrará, entonces, El Bulli? Si lo hace será, sin duda, una gran pérdida para la cocina española. En caso contrario, una buena noticia para el sector. Pero yo seguiré reservando en el Sant Pau o en el Celler de Can Roca. No me gusta la deconstrucción.

