Julio 16th, 2009

La razón del gourmet

Delicooks Categoría: Literatura y GastronomíaImprimir este Post

En la universidad francesa de Caen Michel Onfray es un tímido profesor que lograr llenar el auditorio cada vez que imparte sus clases de filosofía. Lo sorprendente es que las personas que acuden a sus lecciones magistrales no son sólo alumnos matriculados en la universidad sino que uno puede encontrarse personas de distintos ámbitos sociales. Todo porque Onfray es un francotirador de la filosofía, un hombre que se aleja de los cánones de los círculos académicos tradicionales y cuyos textos, con miles de ejemplares vendidos en Francia, son una perfecta, preclara y sensata combinación de historia, filosofía humanística, religión, librepensamiento, ética… y .
¿Y ?, me preguntaréis. Efectivamente porque entre sus más de cuarenta obras, Onfray tiene dos tratados que cualquier amante de la no puede perderse. Textos escritos hace tiempo pero que perviven en la memoria de quien los lee: El vientre de los filósofos y La razón del .

El primero lo escribe Onfray cuando recién cumplidos los 28 años un infarto le hace replantearse la vida. Los médicos que le tratan le aconsejan que cambie de manera drástica su régimen alimenticio. Tiene que eliminar de su dieta todo aquello que para él es sagrado: la pasta, cuando mejor condimentada mejor, las salsas en los platos y las cremas de y hortalizas con crema de leche. Aquello que le pedían los especialistas era un imposible. La vida está hecha de pequeños placeres cotidianos. No obedeció a los nutricionistas y en su contra les dedicó esta lección de hedonismo. En sus páginas puedes leer cómo detrás de una cocina hay un cuerpo, un estilo y un mundo. Surgen entre sus páginas citas eruditas de Sartre, Fourier, Kant, Rosseau o Diógenes, sentados alrededor de una mesa. Todo para llegar a una conclusión sensata: el gusto de la libertad está en el gastronómico.
Previamente había escrito Onfray un texto que lo convirtió en autor de culto en ciertos círculos literarios franceses por analizar la filosofía desde los hábitos culinarios. Su teoría se encuentra en La razón del . Como dice Onfray el gusto y el olfato son las cenicientas de los cinco sentidos. Ahora son parte esencial de la dignidad filosófica de la . Un libro que se convierte en una serie de profundos, divertidos, controvertidos y lógicos homenajes a personajes que han dejado huella en el devenir del mundo gourmant: Dom Pérignon, a quien se le atribuye la invención del champagne; a Brillat-Savarin, quien dejó escrito el primer gran tratado de , la imprescindible Fisiología del gusto; Quetzaolcatl, el dios tolteca y azteca, soberano legendario de México, quien influyó entre sus súbditos para que degustasen el y el café; o San Patricio, santo pero redomado bebedor de güisqui, de quien fue inventor en Irlanda, la isla del trébol verde.
Estos dos libros son una reivindicación de los sentidos y suponen a la vez la razón de ser de este blog desde donde os hablaré de literatura, filosofía, … pero siempre vinculado a uno de los grandes placeres de la vida: la .

Vermeer

Este cuadro de Jan Vermeer van Delft, Doncella vertiendo leche, que se encuentra en el Rijksmuseum de Ámsterdam, nos recuerda la importancia de mirar a lo ordinario, a lo cotidiano, a los pequeños detalles, a los tesoros del día a día sabiendo encontrar en cada gesto y en cada actitud la belleza y la novedad. La cocina es , pero también generosidad hacia los demás porque no hay valor más preciado que cuando se hacen las cosas pensando en los otros sin esperar nada a cambio.

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Comentarios

  1. Inés B.   1 Noviembre 2009 22:12

    Estoy absolutamente de acuerdo contigo. La gastronomia nos abre las puertas de la intrahistoria y nos anima al seguir el camino del placer y la cultura: la cuadratura del círculo.
    Si recuerdas la novela de laura Esquivel, Como Agua para Chocolate, y su posterior libro Intimas Suculencias, verás que cocinar es uno de los actos más generosos que existen. Mucho antes de que el cocinero fuera una estrella mediática y su labor un arte en mayúsculas, millones de mujeres alimentaron con penas y sinsabores a muchas generaciones. Su tarea, dura, callada y anónima nunca será reconocida por los chefs que ahora nos promocionan alrededor del mundo y, a los cuales, como buena amante de la gastronomía, estoy agradecida. Pero me gustaría que alguien, por fin, agradeciera a tantas generaciones de amas de casa que supieron nutrir, unir y educar a sus hijos en torno a una mesa.

    Como amiga de Iker, alma mater de este proyecto, comparto la idea de que no hay amor más verdadero que el amor de un cocinero, aquel a quien lo que de verdad importa es reunir en torno a una mesa a sus seres más queridos para ofrecerles lo mejor de si mismo.
    Os deseo lo mejor en vuestra nueva andadura en la red y espero que la gastronomía cobre en vuestras manos la importancia y la dignidad que siempre debió tener. Porque somos lo que comemos y con quién lo comemos.
    Saludos a Iker de su incondicional admiradora.

    Inés B.

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