Hace unos años conocí a un “Ortillo”. Recuerdo todavía como con cierta timidez sacó una tarjeta y me dijo, “Posiblemente no nos conozcas, nosotros hacemos vino”.
¿Quién diría que un celler tan joven daría tanto que hablar en tan poco tiempo?
¿Cuál de todas las posibles razones será para que esto ocurriera así, o lo serán todas?
Comencemos por el principio. Allí por el año 2008 por coincidencia o destino cuatro viticultores del Montsant se unieron para hacer su propio vino. Parece simple, pero ¿Qué movía a estos señores en una época en la que ya se hablaba de crisis a crear su propia bodega?
Son del Masroig llevan cuatro generaciones haciendo vino. Nos cuentan que antiguamente en esas tierras además de viñas, también había olivos, mulas y cabras. Que antes de la filoxera, el vino se hacía para el consumo interno de la casa, pero desde allí los carboneros, quienes tenían transporte, eran los que ganaban dinero con el vino, no así los viticultores. Fue entonces en la primer parte del siglo XX cuando surgieron las cooperativas, que tuvieron una función
muy importante en el desarrollo económico de la época. Por los años 60 comenzó la industrialización de dicho sector, arrancando mucha viña antigua y replantando otras de mayor productividad, así también se implementaron diversos métodos de producción masiva.
Entrados ya en este milenio una fracción de viticultores, desearon continuar con una viticultura respetuosa con el medio ambiente, de alta calidad, producción limitada, apostando por variedades autóctonas, viñas antiguas y métodos ancestrales.
Así el 18 de Julio de 2008 estos cuatro viticultores del Montsant Jordi Beltran, Josep Maria Beltran, Josep Maria Jové y Joan Asens se unieron para crear “Ortovins”.
Si les preguntan el por qué del nombre, dirán, ” Orto es el momento particular en que el sol es visible a través del horizonte”.” Orto en griego significa recto, correcto incluso hermoso”. Y ese nombre los define.
Basta verlos en la viña, para darse cuenta del trabajo de hormiga que hay en esta bodega; Vendimias manuales, bajas producciones, utilización de abonos orgánicos, ausencia de riego, buscan la concentración de la fruta e intentan lograr la mayor maduración posible manteniendo la frescura.
Cada vino lo consideran único, como un niño al que hay que mimar.
Su producción está dividida en dos grupos diferentes: La selección Orto donde se encuentran dos vinos blancos Blanc de Orto 2011 y Blanc Brisat 2011 ambos elaborados con garnacha blanca, dos tintos Orto 2010 de diferentes variedades, Les comes d’Orto 2010, vino de comes o laderas de diferentes variedades y dos vinos dulces naturales Dolç d’Orto Blanc 2010 a partir de uva pasificada durante 40 días, mayoritariamente garnacha blanca y Dolç d’Orto Negre 2010 de garnacha tinta vendimiada en pasa.
En el segundo grupo Les singularitats d’Orto encontramos representado el legado vitivinícola de los miembros de este celler, cuatro vinos monovarietales, de la finca más singular de cada uno de ellos.
Este año han salido al mercado Les Pujoles, 2010 Ull de llebre, Palell, 2010 Garnacha Peluda, Les tallades de Cal Nicolau, 2010 Picapoll negro, La carrerada, 2010 Cariñena.
Casualidad o destino, estos señores saben muy bien lo que quieren y hacia donde se dirigen. Ya pueden recibir premios y menciones que bien merecidas las tienen.

Por una producción coherente, respetuosa y dedicada.
Gracias Ortillos por vuestra calidez.
Para más información sobre el Celler Ortovins: info@ortovins.com
www.domontsant.com/es/bodega/orto-vins-scp
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