Becky Lawton

Fotógrafa gastronómica

El estilismo es clave para generar un ambiente, una emoción…

 

personaje-beckyEspecializada en fotografía gastronómica y bodegón creativo, ha colaborado con algunos de los mejores chefs del país. Grandes nombres de la alta cocina como Jordi Roca o Carme Ruscalleda confían en su detallista e inspirador estilo para plasmar sus creaciones culinarias. Desde su maravilloso estudio de Barcelona, esta fotógrafa inglesa nos cuenta algunos secretos de su trabajo, de su pasión.

Todo tiene un punto de partida. ¿Cómo fue tu primera experiencia con la fotografía?
Apenas tenía 16 años, vivía en Madrid y un amigo me prestó una cámara para hacer fotos durante la huelga general. Ese mismo día descubrí a qué quería dedicarme el resto de mi vida. De regreso al Reino Unido empecé a estudiar fotografía y tras trabajar como aprendiz en varios estudios de Londres, finalmente me instalé en Barcelona.

Y empezaste a especializarte en fotografía gastronómica…
Durante un tiempo tuve el privilegio de trabajar con Tony Putman, un reconocidísimo fotógrafo de bodegón clásico. Aprendí mucho con él pero yo buscaba mi propio estilo, más natural y espontáneo, y empecé a decantarme por la fotografía lifestyle.

Fue entonces cuando publicaron tu primera foto…
Apareció en la portada de la publicación inglesa The Witch Magazine. Recuerdo que ilustraba un artículo sobre comida rápida en la que aparecía un actor comiéndose una hamburguesa en Camden Town.

También recordarás ese trabajo del que estás especialmente orgullosa…
Empecé a sentirme especialmente satisfecha con mi trabajo cuando inicié mi colaboración con la Editorial Océano. Recuerdo con cariño uno de los primeros libros publicados: El sabor de las flores, del cocinero y asesor gastronómico Iker Erauzkin. Fue la primera vez que pude concebir desde cero y de forma global el concepto y diseño de un libro, más allá de acompañar simplemente el texto con mis fotografías.

Llevas 25 años detrás de una cámara y has vivido el arranque y consolidación de la fotografía digital. ¿Añoras lo analógico?
¡Para nada! (risas) El soporte digital te aporta muchísima más libertad a la hora de experimentar. En la época de las polaroids, las sesiones eran interminables. Ahora tienes más tiempo para crear el estilismo y darle un estilo más personal a tus fotografías.

Una evolución que obliga a estar siempre al día…
Evidentemente. Soy muy exigente y siempre ando probando cosas nuevas y buscando conceptos y formas de trabajar frescas y originales. Además, si haces siempre lo mismo acaba siendo monótono y puedes convertir esta apasionante profesión en algo aburrido. Por eso me gusta trabajar en equipo, porque entre todos siempre salen cosas nuevas, inspiraciones y retos interesantes.

Una exigencia puesta al servicio de los mejores chefs y cocineros del país. ¿Hay que tener mano izquierda con estos genios del fogón?
Sinceramente, nunca he tenido problemas con ellos. El secreto está en escuchar y fijarse mucho en su trabajo para ser capaz de captar el mensaje, la intención de sus platos.

Clientes satisfechos que te definen como…
Una persona constante y muy implicada que trabaja para conseguir una imagen con estilo y personalidad de sus creaciones culinarias.

En definitiva, fotos que emocionen. ¿Cómo lo consigues?
La clave reside en el estilismo: el tipo de plato o el fondo que utilices, el uso de una luz puntual o envolvente, jugar con colores, texturas, gasas o transparencias… Todo ello crea un ambiente, una emoción.

Es complicado pero has conseguido que tus fotografías sean fácilmente reconocibles, llevan tu firma.
Ciertamente, hay pocos profesionales de la fotografía que se impliquen tanto en el estilismo de sus trabajos. Supongo que ahí está el secreto: más allá de dominar la técnica fotográfica, doy muchísima importancia al resto del proceso, desde elegir el mejor fondo a buscar una vajilla, unas texturas o determinados tejidos que ayuden a plasmar y resaltar esa intención, esa emoción que el chef quiere dar a sus platos.

¿Cuánto hay de real y cuánto de atrezzo en una fotografía gastronómica?
Existe la falsa idea de que estos platos no pueden comerse. Pero en general, todas las recetas que fotografío para soporte editorial son comestibles. Otra cosa son las imágenes destinadas al packaging, en las que el nivel de perfección exigido obliga al uso de ciertas técnicas no compatibles con el posterior consumo de esos productos.

¿Qué tipo de cocina o alimento resulta más complicado fotografiar?
En general, las carnes oscuras. En cambio, las verduras, las frutas y las hortalizas son muy agradecidas y es fácil hacer que luzcan en todo su esplendor.

Está claro que te apasiona todo lo relacionado con el mundo de la gastronomía, de ahí que crearas el portal Delicooks en 2009. ¿Qué expresas desde esa plataforma?
Inicialmente nació con la idea de crear una revista de calidad, en la línea de la revista publicada por la australiana Donna Hay, una de las editoras gastronómicas más importantes del mundo. Pero los costes del proyecto eran inasumibles y finalmente optamos por crear un portal gastronómico online. Elaborado por un equipo de profesionales de la restauración, el diseño gráfico y el mundo editorial, ofrece recetas, menús, consejos de nutrición, entrevistas con grandes chefs del momento, reportajes gastronómicos, consejos de estilismo en la mesa… Además, por su excelente acogida y seguimiento, es una excelente plataforma para que marcas del sector puedan promocionar sus productos.

¿Hacia adónde va la fotografía gastronómica?
Creo que el apasionante reto que tenemos por delante está en saber plasmar cada vez mejor esa atmósfera especial que ayude al lector a experimentar sensaciones y emociones únicas, a trasladarse por un instante a un momento o lugar. Por otro lado, existe una marcada tendencia al alza en torno a la cocina saludable. Las editoriales han tomado buena nota de este movimiento y están apostando fuerte por la publicación de libros muy cuidados de comida sana.

Hablando de salud… ¿Cómo te cuidas? ¿Qué haces cuando no trabajas?
Practico deporte, hago largos paseos por el campo, comparto buenos momentos con mi familia, viajo, preparo estilismos…

¡Eso último también es trabajar!

Mi trabajo no es trabajar ¡Me encanta lo que hago, es mi pasión!

www.beckylawton.com

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